El pasado 15 de octubre, la comunidad internacional conoció del más reciente intercambio humanitario realizado en el marco de un conflicto armado. Dos cadáveres de combatientes de Hezbolá y un preso político libanés eran canjeados por el cadáver de un desafortunado veraneante israelí que se ahogó en aguas del Mediterráneo y fue arrastrado por la marea hasta aguas libanesas bajo control de Hezbolá.

Diversas fuentes señalan que es muy probable un intercambio de dos soldados, prisioneros de guerra israelíes en manos de Hezbolá, por centenares de presos políticos libaneses. El optimismo frente a este canje se fundamenta en la voluntad política manifestada por las partes para realizarlo, pese a que la captura de los soldados israelíes fue el detonante de la última guerra líbano-israelí, con centenares de víctimas civiles y multimillonarias pérdidas económicas y sociales, sobre todo para la parte libanesa.

Los acuerdos humanitarios que desembocan en canjes o intercambios de prisioneros son un hecho frecuente en la historia de la humanidad y de las guerras. Para su realización se requiere como puntos de partida mínimos la voluntad política de las partes, la confianza y una metodología, que algunas veces implica concesiones mutuas pero que al final permite el objetivo humanitario. El acuerdo humanitario es un hecho político en medio de la guerra, es un dialogo entre antagonistas, una negociación política que excluye las posiciones de fuerza de las partes por un tiempo y en un espacio predeterminados.

En Colombia existe un conflicto de carácter político, social y armado que se extiende ya durante más de cuatro décadas. Durante mucho tiempo las guerrillas colombianas actuaron como pequeños grupos de autodefensa y resistencia. Desde la década de los 90 la implementación de un plan estratégico y un contexto de condiciones objetivas y subjetivas favorables le permitieron a las FARC fortalecerse y asestar duros golpes a las Fuerzas Militares. En 1998 el gobierno de Andrés Pastrana se ve abocado a iniciar un nuevo proceso de paz con los rebeldes y al mismo tiempo iniciar un replanteamiento táctico bajo la orientación de la administración Clinton-Gore con el nombre de Plan Colombia.

 

ESCRITO POR AGENCIA PRENSA RURAL